martes, 28 de febrero de 2012

Decisiones en abril

Futuros R1 de alguien, que en enero habéis hecho vuestro MIR y en breves tendréis delante la posibilidad de elegir especialidad y plaza, una imagen que tal vez os ayude a decidir (o a dudar aún más):

domingo, 15 de enero de 2012

Manual para Padres Novatos

La obstetricia es una especialidad que está íntimamente ligada con la Neonatología. De ninguna manera se entiende una especialidad sin la otra. Y así como el trato del feto desde la Medicina Maternofetal es un continuo con el Neonato y los Neonatólogos, la cada no acaba de cerrarse si no es con los padres y su fundamental aportación en lo que queda desde el día +2 de vida hasta los 18 años. Cierto es que, para los padres primerizos, traer un niño a casa puede ser toda una experiencia vital. Con el objetivo de que este momento, y los inmediato posteriores, sean más llevaderos, os dejo aquí una guía de como moverse esos primeros días con el peque.


Fuente: www.dogguie.com

domingo, 1 de enero de 2012

Dogma

Para recibir el nuevo año, os dejo una recomendación que debería ser dogma en Medicina.

Fuente: elmundotoday

viernes, 23 de diciembre de 2011

Sala (R2.6)

Sala: Dícese de aquel lugar en el que se aparca a un paciente, entre admisión y alta, para que permanezca en animación suspendida durante las 23h57' que no los visitas. Los que no respetan la norma de la animación suspendida son los que dan por culo por la noche.

Hoy acabo oficialmente la rotación de sala, tras 20 semanas (entre suplencia y titularidad). Es difícil describirla, ya que entre tantísima burocracia, apenas te queda tiempo para pensar. La obstetricia, además, por su naturaleza, genera que la sala tenga una tasa de recambio de pacientes altísima. Esto es que, tú sales de guardia un martes, vuelves un viernes, y no conoces a nadie más que a tres personas (tus RPM de larga evolución, y tu diabética vomitona), lo cual significa más y más y más papeleo nuevo, y vuelta a empezar cada día. Al final, sales de trabajar a las 20 horas, regalándole 5 horas al sistema. Aprendes y das mil vueltas a los protocolos. Dudas, mucho, sobre la eficacia de la medicación antihipertensiva (debe haber una partida de Labetalol que se ha estado dosificando en microgramos en lugar de miligramos, y explicaría varias de mis pacientes-desgracia). Descubres que, pese a que cuando pusiste la lista de prioridades para elegir plaza en el MIR, viste que si te quedaba endocrino, te ibas a hacer ADE, atraes a las diabéticas (sí, las insulinizadas, las chungas, claro) hacia ti como el radiador atrae a los bichos. (Re)Descubres -y esto debería ser dogma en medicina- que si trabajas con el resto de equipo de tu lado (enfermeras, auxiliares, camilleros, comadronas...) el trabajo es MUCHO más fácil. Descubres que el programa informático nunca se quejará de que hagas 27 versiones de un documento, y que las señoras aún te agradecerán cuando llevas 5 días diciéndoles que se van en 24 horas (gracias Labetalol por hacerme quedar tan mal). Descubres que la gente nunca le lleva bombones a la gente de la sala. Descubres que te gusta la acción y emoción, cuando te hacen correr hacia una habitación porque una señora tiene a bien parir a su niña en plena cama -Nota, con ello, la paciente de la cama de al lado, que llevaba dos días sin levantarse postcesárea, comenzó a movilizarse como si nunca la hubiesen operado-, y que tu sitio es estar de verde (o azul-papel) en sala de partos. Descubres que el martillo de reflejos sirve más en obstetricia que el fonendo (Joderos Littman!). Descubres a tus adjuntas, que se han portado maravillosamente contigo durante las 20 semanas (M.Lo, MP y MMT) -...peloooota...-. Descubres que, cuando has liberado la última alta de tu último día oficial de rotación, se acabó, volverás a volver temprano a casa, de día, sin necesidad de comer a diario en la cafetería del hospital. Descubres que la gente te dice que te echará de menos, y tú no te lo crees, pero echarás de menos el día a día de la sala.

La sala. Estaba harto. Lo voy a echar de menos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Sobre santos y patronos


A colocarse en cualquier sala de partos:

"Santa Liberada, Santa Liberada, permite que la salida sea tan fácil como la entrada"

martes, 20 de septiembre de 2011

Denuncia

La Asociación "El Parto es Nuestro" denuncia las viñetas humorísticas del Boletín Electrónico de la SEGO por denigrar a la mujer en relación con el Ginecólogo:


(Jijiji)

viernes, 12 de agosto de 2011

Abdul (o porqué no hago psiquiatría)




Caso clínico (MIRes, atención!):

Paciente de 29 años, que te avisan que está desmayada en el suelo de urgencias. Sacas tu faceta de #resicomodin y buscas una silla para llevarla dentro (que no nos gustan las pacientes en el suelo). Cuando llegas, te encuentras al adjunto, Dios (no en sentido figurado), que te dice:

"Estará embarazada, es musulmana, en pleno ramadán, será una hipoglucemia. Suerito glucosado, analítica y pimpam".

Ejecutas la orden.

Tumbas a la señora en la camilla, la pones en posición de Trendelemburg (era un tren que circulaba por el Emburg, una región de los países bajos en que siempre se va para abajo, vayas como vayas), indicas la analítica, el glucosado, un primperan dentro del suero y te pones a tomar constantes:

BMT: 107 (mmm, that's suspiscious, será la adrenalina del momento, que le habrá subido la glucemia).
TA: 118/77 (bueno, es que somos muy buenos y la hemos curado).

Cuestión, toca la parte amada por cualquier médico, la anamnesis (dicen que los pacientes suelen dar mucha información si hablas con ellos). Llamaremos a la paciente N. (que es un nombre de mujer, quede claro):

Taglia: N, vamos a charlar un rato.
N:...
Esto con la mirada perdida en el infinito, los brazos al costado y de tanto en tanto algún vómito.
Taglia: N? N?! N! (N no contesta)

Aprovechando la situación, como no tiene casa, estaba allí mi CoR, la Dra_Ryan, que me ayudó en la parte de ver si la paciente estaba consciente (y tomándonos el pelo)

[Disclaimer: que ahora aprendáis ciertas zonas del cuerpo que con poco esfuerzo producen mucho dolor no es mi responsabilidad. Cada cual utiliza la información para el fin que quiera]

Procedemos a la presión esternal, la presión bilateral de apófisis estiloides (ahhh no os lo iba a poner tan fácil) y la maniobra (muy aclamada por los anestesiólogos, pues implica tocar poco a la paciente, y, además con un palo) de apretarle una uña con el boli.

N no responde. Pero respira. Yo llamo a anestesia igual, siempre viene bien alguien que sepa de medicina. Viene anestesia. Aprieta la uña. Se va a anestesia. La paciente respira.

N recupera la conciencia. Como si nada, le podemos preguntar cosas, hasta que se pone mirando el vacío de vuelta. Uhhh mal rollo. Y de paso vomita.

Esta situación se repite dos o tres veces. Decidimos explorar un poco más a la paciente:

Le levantamos la mano y la dejamos caer sobre su cara, la mano esquiva la cara (mmm)
Le practicamos maniobras para valorar los reflejos oculomotores, reflejos positivos, y le dejas de girar la cabeza con la mano y sigue girándola hasta que se da cuenta que no está tu mano (MMM)
Haces como que le vas a voltear la cara de un cachetazo, y la paciente cierra los ojos (Vale, me toma el pelo).

Sigue haciendo pérdidas de conciencia y vómitos, con la mirada en el vacío. Ahí nos planteamos dos conductas:

1. No sabemos si está embarazada. Ponemos el ecógrafo transabdominal, y vemos una gestación de 6 semanas evolutiva. Som molt bons.
2. La escena nos suena. Si empieza a autoviolarse con un crucifijo y a girar la cabeza, saco la sotana y empiezo a tirarle agua bendita.

La 2 no ocurre (por suerte, sería una administración fuera de indicación del agua bendita y es mucho papeleo para que te lo suba farmacia).

Pero N me ocupa un ecógrafo, así que indico, en lo que yo acabo de colapsarme mentalmente, que la pasen al box sin ecógrafo. Me informan que la paciente no mueve las piernas. Cuando voy está en una silla (la habrán arrastrado).

N se resbala de la silla. La sentamos bien. No le sienta bien.

Ahí N empieza a hablar (y sigue vomitando):

N: Me voy a casa.
Taglia: De casa nada, N.
N: Sí sí, me voy a casa. Estoy bien. Mira, yo no soy una mujer. N está enferma, pero yo no soy N, soy un hombre, y no estoy enferm@. Me voy a casa.

Vale, pokerface de todo el equipo presente.

Ahí recuerdo mis clases de psiquia (tiene que circular por algún lado esto), hay que entrevistarlos como si te lo creyeses.

T: Vale, ¿cómo te llamas?
N (con su velo toda digna): Abdul

Se acabo mi capacidad de hacer esto seriamente. De ahí en adelante, problema del psiquiatra. Chau.

Y al final, 20 gotitas de haloperidol, y curada. El haloperidol en obstetricia tiene historia y yo creo que tiene varias indicaciones que no se han aceptado aún y que ya os explicaré. De momento, revierte el Trastorno de Identidad de Género en musulmanas embarazadas.

Dr. Dios, por cierto, menudo "pimpam".

Y la foto es el resultado de poner en Google Imágenes hombremujer, así todo junto.